Hija de perra.. esta suelta.
La Tatemada sabía ya de Hija de perra, su fama creció desde su encuentro con el Garnacha. algunas verduleras agradecían el hecho de que una niña tan chica, ridiculizara al cáncer del mercado, habían otros que no estaban contentos con que una insignificancia rompiera los roles ya establecidos en el barrio, pero esto era meramente miedo. Con el Garnacha rebajado a un bufon más, cualquier niño de la calle podría revelarse.
Juan Carlos Escobar, mejor conocido como La Teresita, la peluquera del barrio, tenía bien sobornado al Garnacha para que protegiera su muy humilde y abollado changarro, donde le ponía luces rubias a todas las tiangueras y largas uñas de acrilico, incluso las pirujas frecuentaban "El Palacio de la Belleza" como se llamaba la estética Unisex a retocarse los rayitos, hacerce la base, el tupè, el crepe o acicalar sus pelucas; Teresita era una experta, y como no, si los rumores de la Tatemada eran que era egresada de la zona roja de la ciudad, sus ex colegas eran sus clientas. Pero parte de la protección, tambièn recaían en la Candis.
La Candis era un niño, fiel personaje de la Tatemada, y todos en el barrio sabían de la relación pedófila obligatoria entre él y la peluquera. Aparte de el tapiz de margaritas, las decenas de posterts de cantantes y actores recien recortados de la TvyNovelas por la misma Candi, habían dos cosas que no podían faltar en la escenografía de "El Palacio de la Belleza", la regordeta y malformada figura de la Teresita, a veces enfundada en letales licras rojas, amplia camiseta esmeralda y su inseparable cangurera, peine en mano y tijera en la otra, sus pelos chinos y grasos y la cara que según los clientes y teporochos, correspondía a una elefanta recien cogida. La Teresita hablaba con las clientas, presumía de su categoría, de su clase, de su alcance, todas, ignorantes y analfabetas, pero nunca dejaron un lado el factor del obscuro pasado de la peluquera y el horrendo presente, la Teresita no solo encerraba a la Candi, obligaba a otros niños, cuando los clientes se habían ido a pasar al mortal "cuartito de atràs". La Candi por su parte no resaltaba mucho entre tanto folklor, iluminaban más el cuarto las sillas patrocinadas por la Fanta que estaban ahí para que esperaran las clientas. Su función ahí era el de barrer el pelo y abrir la puerta.
La Candi, un niño muy finito, rubio, dejaba muy en claro su feminidad, era un niño bajito de extremidades muy flacas, manos muy pequeñas y una barriga prominente producto de una mala alimentación, no hablaba mucho, sus problemas intestinales y bucales le provocaban un mal aliento que espantaba a la misma pescadera cuando se hacía el pedicure y que nadie se atrevía a decirle "te apesta la boca", por lástima, era lo más seguro. Se destacaba anónimamente dibujando en sus ratos libres y tenía miles de cuadernos llenos de garabatos poco comprensibles para algunos, pero en la vida real, la Candi, era demasiado gris, su caracter hacía que los que lo rodeaban, generalmente no tomaran en cuenta sus emociones, mucho menos sus sentimientos, los cuales aseguraba no tener, pero erán los mismos de un niño traumado, violado abandonado y a punto de entrar a la adolescencia. Cuentan que la Teresita lo recogió cuando regresaba a la Tatemada, el niño se había quedado solo, su mamá y sus hermanos estaban lejos, el y su papá habían llegado a la ciudad buscando un pollero para irse a los Estados Unidos. Teresita se imaginó que era uno de tantos niños que los jornaleros traen a la ciudad a perderlo. Candi sabía perfectamente donde estaba papá, pero le causaba tanta verguenza que un extraño lo supiera, así que no dijo nada, la Tatemada no lo sospechaba y el sabía que era algo delicado y que con su prudencia jamás saldría a la luz. La misma vida de la Candi era un infierno, sometida a un trabajo que lo denigraba y desgastaba.
Hija de Perra regresaba arrastrando un costal con fruta maltratada que había recolectado en el mercado con la horda de marchantas agradecidas, el cual dejaba en la banqueta un pequeño rastro de jugo. Al pasar por la recièn barrida por Candi, banqueta de El Castillo de la Belleza, èste corrio a chismearle a su patrona de la mancha ocasionada por una chamagosa. Chanclenado, mascando chicle y cepillo de rueda en mano, la Teresita salió fúrica, poco le importaba que bajo esa vieja blusa gris se le salieran las lonjas por debajo y las manchas de sudor fueran evidentes, Teresita tenía senos naturales por su gordura, pero estos, ya estaban caidos. A sus espaldas, la Candi le decía entre otros apodos "La chichis de india"
!Oye pinche excuincla pendeja!- asi de fina se expresaba- tu me vas a trapiar de vuelta el desmadre que me hicistes aqui afuera...- y mientras le reclamaba se acercó hasta tomarla del pelo y tirarla al piso. Hija de Perra calló encima del costal aplastando la poca fruta buena. La Teresita la jaló del pelo y arrastró de regreso alegando que no sabía con que tipo de perra se había metidoy que pagaría haber pasado por su local.
No Teresita, eres tu la que no sabe que perra esta apunto de soltar un mordida.




1 Comments:
oh! blog excelente parecido al mio en su modelo .... suerte la mia de encontrarlo y leer lo suyo
:) :) :)
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